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Cuentos de barro

Información de publicación

Añadido 2020-05-21
14,3 cm x 21,5 cm
ISBN-13: 978-84-8344-743-7

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Cuentos de barro

Salvador Salazar Arrué

Esta colección de cuentos brevísimos es todo lo que necesita Salarrué para arrojarnos a su mundo de valles exhaustos, cerros estragados de selva y aldeas por cuyas calles de tierra caminan los ojos tristes de los indios cuscatlecos. Entre una naturaleza que exige técnicas expresionistas para ser descrita con realismo, asoma fugaz el retrato coral de la superstición, la miseria y la humanidad más enternecedora. Bandidos arrepentidos, pescadores que se tornan asesinos, sacerdotes que no conocen la caridad, niñas que detienen riadas.
Cuentos que se graban en la mente como las huellas de los dedos en el barro, que huelen a vegetación fermentada, a tierra negra, a redes de pesca tejidas con las manos. Cuentos que se leen en ocre, azul y verde; que se miran con distancia, que se observan desde dentro. En un universo en el que la vida sigue y no sigue, se deshace y se crea, Salarrué explora el suspiro entre lo hostil y lo bello.

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Acerca del autor: Salvador Salazar Arrué

Salvador Efraín Salazar Arrué, «Salarrué» (Sonsonate, 1899 - Los Planes de Renderos, 1975), inédito hasta ahora en España, es la figura seminal de la literatura contemporánea de El Salvador y uno de los renovadores de la narrativa latinoamericana del siglo XX. En 1916 dejó su país para formarse como pintor en Estados Unidos. Fue en una librería neoyorquina donde cayó en sus manos una obra de su compatriota indigenista Arturo Ambrogi que habría de ser determinante en su labor artística. De vuelta en El Salvador compagina la escritura y la pintura con su trabajo como redactor en el periódico Patria, donde conoció al poeta Alberto Guerra Trigueros. Junto a él se inicia en la mística teosófica, central en sus obras O-Yarkandal (1929) y Remontando el Uluán (1932). Su literatura también supo transitar la crudeza de una vida pegada a la tierra en obras como El Cristo negro (1926), Cuentos de cipotes (1945) o los presentes Cuentos de barro (1933). En 1937 volvió a Estados Unidos como diplomático, y permaneció allí hasta 1951. En varias ocasiones durante esa larga temporada expone sus cuadros en San Francisco y Nueva York, y recibe numerosos reconocimientos por su literatura. Sus últimos años, sin embargo, los pasó retirado en una finca en El Salvador, donde murió en la pobreza en 1975.

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